
Sabores que se entienden
- Plazul + Pedro Ximénez + nueces
- Laktikus + tomate + pan de campo
- Cremozuelo + higos + tostadas
Maridar no es mezclar. Es acompañar.
Acompañar un queso artesano es casi un arte. No hace falta ser sumiller ni chef, pero sí hace falta algo de intuición y mucho respeto. El queso es protagonista: lo que pongas al lado debe sumar, no tapar.
Azul que pide dulzor: Plazul + Pedro Ximénez + nueces
Nuestro Plazul, azul de leche cruda de oveja, tiene intensidad. Por eso se equilibra de forma magistral con un Pedro Ximénez joven: el dulzor acaricia el salado, y las nueces aportan textura y grasa vegetal.
Ideal como cierre de comida o con pan de nueces ligeramente tostado. Es una combinación que sorprende, incluso a quienes creen que no les gusta el queso azul.
Mediterráneo sobre pan: Laktikus + tomate + pan rústico
El Laktikus Mediterráneo está curado con aceite de oliva, tomate seco y orégano. Por eso, pedirle compañía es fácil: basta un pan de campo de buena corteza y tomate fresco rallado.
La acidez del tomate y el crujido del pan dejan al queso expresarse. Esta combinación es puro desayuno rural andaluz.
Dulce y cremoso: Cremozuelo + higos + pan de semillas
El Cremozuelo, untable de cabra suave, combina genial con frutas dulces y panes ligeros. Unos higos frescos abiertos, un chorrito de miel opcional, y tostadas de pan multicereal.
Funciona como merienda, entrante o incluso postre. A veces, lo sencillo es también lo más delicado.

Y si quieres probar...
Puedes probar estos maridajes con otros quesos de Plazuelo: un curado con vino tinto joven, un rulo con confitura de naranja, o un semicurado con pera al horno.
La clave está en dejar que el queso mande. Todo lo demás está para acompañar, no para eclipsar.





